Bajo Cauca

El Bajo Cauca es una subregión que define su identidad a partir de dos actividades esenciales tanto en la historia como en la economía local, ellas son: la potente presencia del río Cauca y sus costumbres ribereñas y la tradición derivada del ejercicio de la minería. Cuenta con seis municipios en los cuales también se desarrolla la ganadería, la pesca y la agricultura y que, al mismo tiempo, han sido escenarios del conflicto armado acentuándose desde los años 90; según el informe de Registro Único de Víctimas - RUV- a abril de 2017, El 22,0% de la población del Bajo Cauca, o sea   68.726 personas, se encuentran registradas como víctimas del conflicto armado.

La resistencia parece ser una constante en este territorio en el cual confluyen intereses económicos y políticos diversos, así como actores y problemáticas profundamente afincadas como lo son el clientelismo, la corrupción, la violencia y la pobreza. Los bailarines y directores de danza han asumido su vocación artística como una forma de afrontar las dificultades existentes y las pocas oportunidades, así como los factores de riesgo que supone para los jóvenes vivir en estas condiciones. 

Los municipios con mayor tradición dancística y cuyos grupos actualmente permanecen vigentes son Caucasia, El Bagre y Tarazá. En los últimos años se viene presentando una proliferación de academias o grupos independientes que movilizan el sector toda vez que han sido desplazados de los centros culturales por intereses políticos diferentes. No obstante, hay una clara voluntad de generar relevos generacionales que permitan a los jóvenes asumir la gestión y dinamización del sector en la subregión. 

Caucasia ha sido uno de los municipios que mayor aporte ha realizado a la subregión en cuanto al desarrollo de prácticas dancísticas y a su vinculación y promoción de procesos formativos internos y externos para aportar a la calidad de las propuestas dancísticas. El género que tiene mayor fuerza en la subregión es la danza folclórica, con una especial fortaleza en la ejecución de ritmos costeros y de ascendencia afro, con lo cual las corporalidades existentes evidencian el ímpetu, fuerza y firmeza; la iniciativa de gestores culturales cuyo proyecto de vida se ancla en la danza también ha dado lugar a propuestas creativas que recientemente buscan convertirse en una herramienta para la divulgación y fortalecimiento de la identidad. 

Los procesos de formación escolar han sido clave en estos territorios ya que las instituciones educativas y maestros se ocupan de transmitir sus saberes e iniciar a las nuevas generaciones en el quehacer dancístico. Esta es una de las subregiones que recientemente recibió la dotación de salón de danza en asocio entre el Ministerio de Cultura y la Gobernación; sin embargo, en las visitas y diálogos con los actores convocados, los testimonios confluyen en la subutilización del espacio y las dificultades para acceder a él.

2019